
Un lote puede perder aves durante horas antes de que el galpón lo sepa.

El problema actual
¿Cuánto tarda hoy en saber que la población de su galpón está cayendo más de lo esperado?
El número de aves vivas suele actualizarse restando las mortalidades reportadas del total inicial, no observando continuamente la población que sigue en el galpón. Por eso, una caída solo se vuelve visible cuando alguien la encuentra durante un recorrido o cuando la operación necesita verificar el inventario a mano.
Mientras la señal no se detecta, el equipo pierde tiempo para evaluar qué está ocurriendo y mitigar un riesgo que puede seguir creciendo dentro del lote.


Lo que Caema puede hacer
De una caída que se descubre
tarde, a una señal automática
que anticipa impacto.
CAEMA está diseñado para observar de forma continua la población viva del galpón, sin depender de que alguien recorra el espacio para notar una ausencia. Sobre esa base, identifica cuándo el conteo cae por fuera del comportamiento esperado y registra la señal en el momento en que aparece.
Así, la operación deja de enterarse del evento cuando ya necesita explicarlo y pasa a tener una señal temprana para revisar el impacto, priorizar la respuesta y actuar antes de que escale.
Conteo continuo del galpón


El número de aves vivas se actualiza de forma continua, sin depender de una resta acumulada ni de un conteo manual forzado.
Detección de evento de mortalidad


Cuando la población cae por fuera del comportamiento esperado del lote, la variación queda identificada con hora y magnitud.
Inventario disponible para decisión inmediata


Cruza variables en tiempo real para optimizar el engorde y anticipar decisiones.
Así se ve en la Plataforma
Población observada de forma continua para
convertir una caída en una señal de impacto,
no en un hallazgo tardío.
Modelos de computación visual entrenados con datos de operaciones avícolas procesan la población del galpón de forma continua. El sistema consolida las observaciones en una referencia de comportamiento por lote, permitiendo distinguir entre una variación normal y una caída que requiere atención.

20 aves/m²
densidad máxima monitoreada.
Conteo continuo de aves para verificar la densidad real.
95%
Precisión en la detección y conteo de aves
Sin zonas ciegas entre recorridos.
Cada hora sin detectar una caída reduce la certeza del
inventario y retrasa la evaluación de posibles riesgos.
CAEMA convierte una señal manual
en una alerta accionable desde el momento en que aparece.
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Pérdida Evitable
El consumo de agua y alimento se registra manualmente, con días de rezago frente al comportamiento real del lote. Al recibir el informe del ciclo completo, se evidencia un ICA que no se corrigió a tiempo.

Su operación ya produce los datos,
CAEMA los convierte en decisiones informadas.